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sábado, 4 de junio de 2011

Infierno - Jorge De Abreu


Recordó lo que su viejo maestro le había dicho: “Llegar al infierno es como caminar sobre vidrio molido”.

“Preciso, pero inexacto” razonó el pupilo cuando dio el primer paso para cruzar el gran yermo. “Más bien es como caminar sobre espejo molido”, dicho esto su pie terminó de posarse sobre la fina arenilla y su cuerpo se disgregó en mil imágenes que disolvieron su conciencia.

martes, 24 de mayo de 2011

El jugador - Jorge de Abreu


Agitó el cubilete, quizás con excesiva energía, estaba nervioso pues hacía mucho tiempo que no jugaba. Los dados resonaron, sólidos, en el interior. Se había hecho la promesa de no volver a jugar. La apuesta anterior fue muy alta, su inversión cuantiosa y el fracaso todavía le resultaba insoportable. Había perdido toda su creación y el recuerdo no le daba paz. Sin embargo, era un jugador compulsivo y la tentación era superior a sus fuerzas, soltó los dados. Estos rebotaron improbables en la nueva nada universal y luego de un tiempo inconmensurable se detuvieron hastiados de deslizarse en ese mundo sin roce.
¡Siete!, marcaron inflexibles, casi simétricos, un tres y un cuatro. El supremo creador sonrió. Un reto mayor que el anterior: sólo siete días, ahora lo haría mejor.

martes, 26 de abril de 2011

Conjura psíquica - Jorge De Abreu


—¿Así que usted piensa que la KGB está detrás de sus escritos? —el agente se reclinó en la poltrona y cruzó las piernas. Una delgada línea partió de uno de sus impecables zapatos, rodeó su cuerpo y se conectó con el perfil de la mesita del centro de la sala.
Escuché el débil zumbido dentro de mi cabeza, descodificando instrucciones.
—Sí —me limité a repetir, pero en ese momento el cuerpo del agente se plegó sobre sí mismo y fluyó por un agujerito corriéndose al rojo en un instante.
En la pared de enfrente las agujas del reloj comenzaron a girar más rápido y sentí la taquicardia.
Jane posó su manita sobre las mías y puso la botella de elixir de Ubique en mi mano. Tomé un buen sorbo. El mundo se detuvo y enseguida se volvió mucho más luminoso. Cerré los ojos, arrullado por una monótona voz interior.

miércoles, 20 de abril de 2011

El zombi - Isabel María González, Gabriela Baade, Héctor Ranea, Fernando Puga, Ricardo Giorno, Jorge De Abreu, Marcos Zocaro & Sergio Gaut vel Hartman


El muerto salió del sepulcro, con los pies, el cuerpo y las manos aún vendadas. Miró a ambos lados y tras asegurarse de no ser visto, se encaminó al desierto. Era el único entre sus pares cuyas facciones eran perfectas. Podía pasar por actor. ¿Dónde encontraré alimento?, se preguntó con la angustia en sus ojos de recién nacido. Se adentró aún más en el desierto y ahí reconoció a la serpiente.
—¡Tanto tiempo, noble señor! —dijo la serpiente, sibilante—. ¿Vuelvo a tentarte?
—¿Tentarme? —preguntó mirándola con sus ojos huecos—. Nada me tienta ahora. Salvo… —Se quedó pensativo.
—¿Salvo? —lo apuró el reptil, con sus ojos inyectados en sangre.
Una sonrisa se dibujó en el rostro del resucitado. —Salvo que decidamos asociarnos y fundar una nueva religión.
—¡Hecho! —exclamó la serpiente—. Lo único que lamento es no poder sellar nuestro pacto con un apretón de manos.


sábado, 16 de abril de 2011

Página en blanco - Mónica Ortelli, Miguel Dorelo, Fernando Puga, Carmen Ruggero, Alejandro Domínguez, Claudio Leonel Siadore Gut., Marcos Zocaro, María del Pilar Jorge, Jorge De Abreu & Sergio Gaut vel Hartman



Tenía sesenta años y había leído mucho. Su vida, aunque larga, no había sido fructífera. Según consideraba, todavía no había podido escribir una página decente. Esa era su persistente maldición. —No voy a darme por vencido —se dijo mirando desafiante la inmaculada hoja en blanco. Pero en ese momento, su vida le pasó por la mente, vacía como esa página. Fue entonces cuando descubrió el extraño jeroglífico en el doble fondo del cajón del ropero. Eso es, pensó, escribiré un cuento sin utilizar letra alguna; usaré únicamente símbolos y dibujos.
Las sombras acechaban desde los rincones, la puerta del armario se abrió despacio; gruñendo consonantes se materializó el viejo brujo maya, el que años atrás, en las ruinas de la que una vez había sido una antigua ciudad, le explicara el significado de los jeroglíficos.
—Lo has comprendido: ambos somos dos jeroglíficos dibujados en la misma página en blanco.