lunes, 3 de octubre de 2011

Mayúsculas habitadas – Héctor Ranea


El Jefe Arrebato se perdió en una voluta de humo de un mensaje cifrado. Del castillo Arrabal salieron mensajes en forma de humo de paloma hacia el castillo Florido, en todos pedíamos mapas, pues desde que nos mudaron a la S, acostumbrados a la seguridad de la O, envidiamos incluso a los de la G, que tiene cierto secreto. Habitar las letras trae disgustos, pero lo de Arrebato fue un golpe durísimo, porque dicen que se fue al sector privado de la A. Si así fuera, esperamos secretamente que sea una a minúscula, aunque sepamos que sólo las mayúsculas son habitadas en este incunable olvidado de la mano de su creador, monje irlandés con olor a whisky, que día tras día inventa letras, poblándolas de personajes fantásticos; no como nosotros, tan reales como la J donde aparecemos escalando las montañas que apenas se insinúan en la M.

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