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martes, 7 de junio de 2011

Especialidad - Miguel Dorelo



La conoció en una librería de usados por Corrientes, un viernes a la tarde.
Ella tenía en sus manos “Trópico de cáncer”, de Miller; él acababa de descubrir una vieja edición de “Amores extraños” de Ballard.
La charla entre ellos fue consecuencia directa del amor por lo erótico que compartían.
Pocos minutos después abordaban un taxi que los llevaría al departamento de él.
Algo de beber para entrar en clima y luego él, tomando la iniciativa, comenzó a desplegar toda su sabiduría sobre el tema.
Luego de dos horas, ella, probablemente decepcionada y recogiendo su abrigo dijo:
—Te soy sincera: tenés una buena voz, estos relatos son muy buenos y tu dicción es perfecta, pero no era en lo que había pensado cuando me dijiste que eras un especialista en sexo oral.

Miguel Ángel Dorelo

viernes, 22 de abril de 2011

Romance perfecto - Miguel Dorelo


Apenas la vio supo que estaba en presencia de una mujer fuera de lo común.
En cambio ella ni siquiera imaginó que él la llevaría a un punto que nunca hubiese sospechado; mucho menos aún que por un hombre resignaría parte de algo muy suyo.
La noche fue cómplice de un momento soñado.
—Sos una mujercita dulce y encantadora —le dijo mientras encendía un cigarrillo.
—Me encantó estar con vos —respondió ella primorosamente.
—Me gustaría repetir esta velada —acotó él.
—La próxima vez te cobro la mitad—aseguró ella.
—Acepto. Pero hoy quedáte con el vuelto —concluyó él.
A veces una profesional muestra su lado más humano.
Y, también a veces, coincide con un cliente que sabe comportarse como un auténtico caballero.

Un fuerte olor a podrido 2 - Sergio Gaut vel Hartman & Miguel Dorelo


Es terrible no sentirse limpio, se dijo. Lo obsesionaban todas las cosas que podían convertirlo en un ser inmundo: las bacterias, las liendres,los nanoseres microscópicos que las compañías de alimento siembran en las viandas para controlar a las personas desde el comienzo de la liberalización productiva.Soy un descuidado montón de piezas indebidamente esterilizadas, casi cien kilos de materia contaminada; una criatura febril y sucia al mismo tiempo, no aguanto más los picores en el cuerpo, todos mis fluidos corporales sublevados, deslizándose por mi carne, empapándome hasta los huesos,esta repugnante sensación de estar inmerso en un gran tonel lleno de estiércol. Y sobre todo me resulta totalmente imposible soportar este fuerte olor a podrido que ya invade todos y cada uno de los rincones de mi féretro.
Yo pedí expresamente ser cremado. Y no me han hecho caso.

domingo, 2 de enero de 2011

El cielorraso (Insomnio II) - Miguel Dorelo



El puto cielorraso, siempre el cielorraso; todas las noches de todos los días, de todas las semanas, de todos los meses, el maldito cielorraso que no deja de observarme.
No siempre fue así, antes, hace mucho tiempo, o poco ya ni sé, tilo, valeriana, manzanilla, Diazepam, Valium, Nitrazepam, Clonazepam, Rivotril, Alplax, fueron aliados en pequeñas batallas ganadas. El cielorraso no me jodía para nada, cumplía su función como cualquier cielorraso y no se metía conmigo.
Pero una batalla no es la guerra.
Dos, tres, cuatro de la mañana, no se cansa el desgraciado, siempre al acecho.
Me mira, me estudia el hijo de puta, me vigila. Pero yo también lo vigilo a él, y lo miro y lo estudio. Una de estas noches todo se va ir al carajo y él o yo, yo o él, uno de los dos va a dejar de ser para siempre un estorbo para el otro.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Una noche de buen sexo - Miguel Dorelo


—Hola, ¿como andás? No, no me agradezcas, amor; sabés que para vos, todo. Te había prometido una noche de buen sexo y al fin pude cumplir. Me alegra que el taxi boy que te mandé haya sido de tu agrado. Si, después te paso su celular.
Yo también te quiero mucho. Un beso.