
El puto cielorraso, siempre el cielorraso; todas las noches de todos los días, de todas las semanas, de todos los meses, el maldito cielorraso que no deja de observarme.
No siempre fue así, antes, hace mucho tiempo, o poco ya ni sé, tilo, valeriana, manzanilla, Diazepam, Valium, Nitrazepam, Clonazepam, Rivotril, Alplax, fueron aliados en pequeñas batallas ganadas. El cielorraso no me jodía para nada, cumplía su función como cualquier cielorraso y no se metía conmigo.
Pero una batalla no es la guerra.
Dos, tres, cuatro de la mañana, no se cansa el desgraciado, siempre al acecho.
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