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sábado, 15 de octubre de 2011
Inevitable - Claudia Sánchez
Sigue teniendo esa cara de buena gente con la que me conquistó. No es que esté mal, pero a veces no se puede complacer a todos.
Él no podía resistirse. Lo supe cuando, después de decirle que había leído su intercambio de correos con Lucía, con su mejor cara de cordero degollado y muy convencido, me dijo “no lo pude evitar”.
Estuve ensayando esa misma expresión para cuando la policía baje de la terraza y me pregunte por qué se suicidó.
Claudia Sánchez
lunes, 19 de septiembre de 2011
Monstruos – Claudia Sánchez
No le gustaba lo que veía a diario en el espejo. Ese día decidió entrar para hablar con ella, para persuadirla de que dejara su odio de lado y se decidiera a perdonar. Pero al hacerlo, solo logró que ese odio se multiplicara en mil fractales y se incrustara en su carne hasta casi desangrarla. Ya pasó mucho tiempo de aquello. Hoy concluye que valió la pena. Ahora la mujer del espejo ya no siente odio por quien la abandonó: ahora comprende que nadie podría amar a un monstruo como ella.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
martes, 6 de septiembre de 2011
Función - Claudia Sánchez

Había aceptado cumplir el rol del muñeco aunque hacía mucho que no creía en cuentos de hadas. La paga era buena por dos horas de trabajo. Se trataba de una función de teatro para niños. Poca exigencia, además. Pero esa tarde, al subir al escenario había algo en el ambiente que lo inquietaba, aunque no podía precisar qué. Las luminarias convergían sobre el escenario, los personajes ocupaban cada uno su lugar, el clima de la carpintería estaba bien logrado, todo parecía en orden. Hasta que vio a los niños. Miraban absortos hacia el techo del escenario. Allí sobrevolaba un hada de vaporoso vestido y alas blancas. Pensó que los niños se asombraban al creer que el hada realmente podía volar. Eran inocentes después de todo. Pero cuando quiso decir sus líneas no pudo abrir la boca, tampoco pudo moverse. Estaba convirtiéndose en madera. El hada, a punto de desaparecer, le susurró: “Tengo que asegurarme de que los niños sigan creyendo en mí: hoy realmente serás tu personaje”.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
sábado, 3 de septiembre de 2011
Culpas - Claudia Sánchez

Una sonrisa se dibujó en su rostro al verme llegar. Era una sonrisa exagerada, estática, forzada, incongruente con la expresión de sus ojos. Una certeza, toda instinto, cruzó rauda por mi mente: lo había descubierto. Sin sacar la llave de la cerradura, volví a cerrar la puerta, giré dos veces la llave y fui hacia el auto. El sonido de un disparo me hizo detener. El instinto me había fallado. No teníamos armas en casa.
Tomado del blog: Cortitos
Sobre la autora: Claudia Sánchez
martes, 30 de agosto de 2011
Equilibrio - Claudia Sánchez
Hubiera sido terrible tener que dar explicaciones. Ellos jamás entenderían que las marcas de mis tobillos no fueron de una caída de la bici, ni por qué, desde que las tengo, bajo de la cama por la cabecera. No puedo decirles que Dobby fue confinado al rectángulo de madera debajo de mi cama, por tener la esperanza de ser famoso gracias a la pluma de Rowling. Ellos no entenderían que cada mañana quiere aferrarse fuertemente a mis tobillos, para salir a la luz que, me asegura, lo hará brillar. Ellos no preguntan. Me sirven el desayuno con las pastillitas verdes. Para el equilibrio, dicen. Y empezamos a hablar del tiempo.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
Tomado del blog: Cortitos
miércoles, 24 de agosto de 2011
Prueba real - Claudia Sánchez

—Es la princesa, no hay dudas. ¡Finalmente hallamos a la consorte real para el príncipe! Le hicimos la prueba del guisante y resultó positiva, su majestad. Además, tiene todo el porte, la elegancia y la belleza que su majestad pretendía.
—Humm… no sé… tráiganla aquí y déjennos solos; ya les diré mi decisión.
El príncipe Felipe vio entrar a Jessica Rabbit vestida como una verdadera princesa. La tomó de una mano y le hizo dar una vuelta sobre sí. Luego de mirarla con admiración de arriba abajo, la besó apasionadamente mientras le susurraba: todo salió a la perfección, estuviste magnífica, estás hermosa mi amor. No, no se dieron cuenta de nada. No hay de qué preocuparse, Aurora seguirá durmiendo por mucho, mucho tiempo más.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
martes, 16 de agosto de 2011
Azul - Claudia Sánchez
Así podría volar lejos, tanto, que nadie podría alcanzarla en ese recóndito lugar a donde llegaría.
Así podría nadar hondo, tanto, que podría sumergirse días enteros sin salir a respirar.
Así podría fundir el fondo del mar con el borde del cielo, tanto, como ya lo había hecho otras veces.
Pero ahora quería quedarse allí. Esta vez, de las píldoras azules, tomaría algunas más.
domingo, 14 de agosto de 2011
Ambición - Claudia Sánchez

Cuando Maia despertó en la cama del director del ballet, sola y convertida en una araña, entendió que la red que había tejido para ser elegida primera bailarina acababa de romperse por lo más delgado del hilo, exactamente el lugar donde estaba.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
Imagen: Electric Feel, de pandamore
viernes, 12 de agosto de 2011
Funeral - Claudia Sánchez

La cruz de plata sobre mi frente me sumerge en un letargo donde las caras de mis muertos aparecen en el humo del incienso que otros esparcen sobre mí.
Los grifos alados que custodian el castillo real, levantan vuelo desde el escudo donde están prisioneros y acuden en mi ayuda. Me soplan al oído la nana de mi madre para que me duerma pronto, para que no sienta el fuego chamuscándome la carne, para que no vomite en esta balsa improvisada donde quedarán mis cenizas, para que el viento las lleve de vuelta al tiempo en que mis ancestros construyeron el Reino de Aragón.
Reino que hoy quedará huérfano, porque los que me creen muerto aún no descubren la jeringa debajo del sofá.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
martes, 19 de julio de 2011
Catarsis - Claudia Sánchez

No, no estoy enojada contigo. Estoy enojada conmigo, por no poder manejar bien mis circunstancias. Estoy complicada, con la casa nueva y con lo que falta hacer y con la mudanza y con mi madre y con mi hijo y con la falta de tiempo y recursos y la inacción ajena y propia. Y tengo tanto que hacer antes de marzo... y no puedo avanzar y me frustro y me paralizo y entonces me siento y escribo porquerías como éstas. ¿Me disculpas?
Tomado del blog: Cortitos
miércoles, 22 de junio de 2011
Devoción - Claudia Sánchez

Hace un par de meses llegó al monasterio, el monje que estábamos esperando. Su aspecto era corriente pero muy carismático. Había amabilidad en sus palabras y en su mirada, sus gestos eran pausados sin ser solemnes. No había mentido cuando dijo que poseía el don de lenguas: pasaba la mayor parte del tiempo susurrando oraciones ininteligibles.
Una noche, el tono monocorde de sus plegarias había cambiado. Parecía estar con alguien en su habitación, contigua a la mía. Si bien no comprendía qué decía, su tono hacía suponer que pasaba por un tormento. Pensando que tal vez estaba enfermo, fui a su cuarto y divisé la puerta entreabierta. No pude evitar mirar a través de ella.
Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, semidesnuda, encerrada en una especie de triángulo de luz, se encontraba una mujer –ahora lo notaba- realizando un rito extraño que iba subiendo de tono e intensidad conforme sus manos unidas en plegaria subían desde su vientre hasta su cabeza con movimientos sinuosos.
Yo caí de rodillas, hipnotizado. De pronto pude entender lo que decía. El momento del despertar de su Kundalini había llegado. Y el de mi iluminación.
Desde entonces, todas las noches me instruye en el tantra y durante el día oramos en lenguas. Tal fervor hizo que nuestro superior solicitara otro monje al monasterio vecino. La estamos esperando.
Claudia Sánchez
Una noche, el tono monocorde de sus plegarias había cambiado. Parecía estar con alguien en su habitación, contigua a la mía. Si bien no comprendía qué decía, su tono hacía suponer que pasaba por un tormento. Pensando que tal vez estaba enfermo, fui a su cuarto y divisé la puerta entreabierta. No pude evitar mirar a través de ella.
Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, semidesnuda, encerrada en una especie de triángulo de luz, se encontraba una mujer –ahora lo notaba- realizando un rito extraño que iba subiendo de tono e intensidad conforme sus manos unidas en plegaria subían desde su vientre hasta su cabeza con movimientos sinuosos.
Yo caí de rodillas, hipnotizado. De pronto pude entender lo que decía. El momento del despertar de su Kundalini había llegado. Y el de mi iluminación.
Desde entonces, todas las noches me instruye en el tantra y durante el día oramos en lenguas. Tal fervor hizo que nuestro superior solicitara otro monje al monasterio vecino. La estamos esperando.
Claudia Sánchez
martes, 7 de junio de 2011
Rp/ - Claudia Sánchez
No tenía que afeitarse la cara. Aquel médico ya lo había advertido: su piel era muy delicada. Con cada pasada del filo acerado arrancaría a rebanadas las caricias más suaves, los besos más tiernos y hasta la brisa más fresca que pudiera recibir. No podía soportar eso. De ahora en adelante debería usar la barba de tres días. Y cambiar de sexo en su perfil.
Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/
Claudia Sánchez
miércoles, 1 de junio de 2011
Augusta verdad - Claudia Sánchez
Dicen que Augusto robó la historia de un antepasado templario, de los que vigilaban el Santo Grial a cuatro ojos. Cuentan que una vez, para descansar de tanta vela, contrataron a un dragonzuelo desocupado para que lo vigilase. Pero de tanto temple que tenían, vigilaban también que el dragón no se marchara. Por eso acabaron despidiéndole, hartos de despertarse para confirmar si aún estaba allí.
Sobre la autora: Claudia Sánchez
domingo, 8 de mayo de 2011
Acto Final - Claudia Sánchez

La mancha de sangre en la seda de su kimono ya llegaba a las rodillas.
La última lágrima cayó sobre su propio pecho. Le pintó un sol rosado, como el atardecer de ese verano en que el seppuku la liberaría de la deshonra y el dolor.
Estaba serena, como siempre, cuando lo escuchó gritar su nombre en la distancia: “¡Butterfly! ¡Butterfly!”.
Solo entonces dejó que la curva leve de una sonrisa iluminara su muerte.
Claudia Sánchez
domingo, 1 de mayo de 2011
Amnesia - Claudia Sánchez
En un lugar de la mancha descubrió finalmente el nombre que no podía recordar: Beatriz. Y el sonido de su imagen desplegó ante sus ojos, sobre la misma mancha, los destellos tornasolados de su historia. Desde el comienzo de los siglos, hasta el momento en que, por haberla matado, fue encerrado en la celda del olvido.Y entonces lloró —aún sabiendo que las lágrimas no rescatarían el mundo perdido— hasta quedarse otra vez vacío, frente a la musgosa mancha de humedad.
domingo, 24 de abril de 2011
Los chicos crecen - Claudia Sánchez

Habían olvidado definitivamente sus orígenes.
Pinocho, ya hombre, se dedicó a la venta de viruta de madera para embalaje fino.
El gato del marqués de Carabás abrió una fábrica de botas -las de tacos aguja y piel de liebre hacen furor entre sus clientas-.
También se supo que cuando Hansel vio a Gretel tan apetecible en esa casita de chocolate, pactó con la bruja un hechizo para los Grimm y entonces fueron transformados en lobo y caperucita y la bruja, en Cenicienta.
Pero todo esto fue hace muchos, muchos años, cuando todavía se leían libros de papel. Cuando las ficciones de realidad virtual eran apenas una fantasía. Cuando…
El niño ya está dormido. Esta grabación se terminará en 4, 3, 2, 1Pinocho, ya hombre, se dedicó a la venta de viruta de madera para embalaje fino.
El gato del marqués de Carabás abrió una fábrica de botas -las de tacos aguja y piel de liebre hacen furor entre sus clientas-.
También se supo que cuando Hansel vio a Gretel tan apetecible en esa casita de chocolate, pactó con la bruja un hechizo para los Grimm y entonces fueron transformados en lobo y caperucita y la bruja, en Cenicienta.
Pero todo esto fue hace muchos, muchos años, cuando todavía se leían libros de papel. Cuando las ficciones de realidad virtual eran apenas una fantasía. Cuando…
viernes, 15 de abril de 2011
Realismo onírico - Claudia Sánchez
Un par de piedras planas encastradas en los ojos, de azabache puro para que condujeran mejor las imágenes, y un decodificador sobre la frente, conectado al ordenador, era todo lo que necesitaba para crear sus películas. Durante el día había demasiados estímulos que le impedían concentrarse. En cambio de noche, cuando todo se aquietaba y caía en el sueño profundo, su imaginación se disparaba formidablemente, proveyéndole las mejores historias. No podía saber que la píldora para dormir que había comenzado a tomar provocaba pesadillas. Como tampoco llegó a saber que en su inconsciente vivía un asesino. Las autoridades destruyeron el aparato por seguridad.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Frío – Claudia Sánchez
Ella sabía que ese espejo era un portal de entrada a otra dimensión. A veces, mientras se miraba en él, percibía como una onda a sus espaldas, como una ráfaga que quitaba el polvo de las cosas y dejaba todo más brillante.
Nunca se había animado a tocarlo, pero podía sentir un calor que emanaba de él al acercar sus manos. Curiosa por naturaleza y atenazada por el duro invierno y el hambre de la guerra, decidió probar mejor suerte cruzando al otro lado.
Primero probó con una mano, que retiró rápidamente comprobando que había tomado un leve color rosado y estaba tibia. Pensó que en aquel lugar definitivamente no hacía frío y seguramente tendrían comida. Cruzó de un salto.
No podía definir el lugar, pero allí no tenía hambre, ni sed, ni frío. Solo una sensación de paz y bienestar. Al volverse hacia el espejo, le asombró ver a una niña parecida a ella dormida en el suelo, cubierta de escarcha.
martes, 22 de marzo de 2011
Corazón – Claudia Sánchez

Estaba arreglándose el pelo frente al espejo del baño.
Una radio sonaba en la habitación de al lado. "Yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos, me hipnotiza tu sonrisa, me desarma tu mirada, y de mí no que ...da nada, me derrito como un hielo al sol…"
De pronto los recuerdos inundaron su mente y sus ojos. Esa vieja estrofa escuchada en el contestador telefónico de su departamento de soltera, cuando llegaba de un día de trabajo agotador, le renovaba la alegría de vivir. Sin querer, hacía una retrospectiva de cuánto había pasado en tanto tiempo. De cómo había cambiado su vida ése que se comportaba como adolescente para conquistarla.
"Yo no soy tu prisionero y no tengo alma de robot, pero hay algo en tu carita que me gusta, que me gusta y se llevó mi corazón, se llevó mi corazón, se llevó mi corazón, se llevó mi corazón."
La música se detuvo, al igual que ella frente al espejo. Fue entonces cuando lo comprendió. Sin pensarlo, tomó la hojita de afeitar que aún conservaba de su difunto marido y empezó a destruir la prueba del delito. Comenzó a tajear su rostro, centímetro por centímetro. Nadie más moriría por su culpa. Nadie más.
Claudia Sánchez
Ilustración: Tres (detalle)
Marco Maiulini.http://www.flickr.com/photos/marcomaiulini Todos los derechos reservados.
Reproducido por gentileza del autor.
martes, 15 de marzo de 2011
Humanidad - Claudia Sánchez

Podía sentir el mundo verdadero tras la verja. La otra dimensión cobraba vida en la punta de sus dedos. A través del roce de la lengua de una mariposa, descubrió que allí había más colores, olores y sabores de los que le fue permitido conocer. Había mucho más. Y la vibración del agua al soplar el viento, le susurraba esa verdad tan estremecedoramente, que le hacía desabrocharse el cuello de su blusa. No lo dudó más. Su pensamiento miró profundamente a los ojos de obsidiana rogándoles que cumplieran su sueño.
Y así fue como encontraron a Evelyn una noche de luna, agarrada a la verja del estanque que separaba su casa del camino, las ropas deshechas y en el rostro, el mismo gesto de felicidad del idiota del bosque.
Claudia Sánchez
Y así fue como encontraron a Evelyn una noche de luna, agarrada a la verja del estanque que separaba su casa del camino, las ropas deshechas y en el rostro, el mismo gesto de felicidad del idiota del bosque.
Claudia Sánchez
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