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martes, 4 de octubre de 2011

Monólogo del marido complaciente – Nanim Rekacz


“Hay que diversificar las inversiones”, dice mi esposa. Y yo creo que tiene razón. Alguna vez fueron planes de ahorro de autos y en otros tiempos, acciones en la industria nacional… Tuvimos nuestro período de apostar al dólar y de poner el dinero en el banco. También fuimos de los que invertimos en emprendimientos productivos. Fracaso tras fracaso, nuestros esfuerzos terminaron siempre en bancarrota, quiebra, desalojo, corralitos…
Así que estos últimos años nos dedicamos a poner huevos en distintas canastas. Por precaución, y porque aprendimos las lecciones de la economía argentina.
En virtud de todo eso, este aniversario la voy a sorprender con mi visión de futuro. Adquirí un terrenito y lo puse a su nombre, pero no cualquier terrenito, eh… una hermosa parcela de cuatro mil metros cuadrados a sólo treinta y seis dólares y medio. Y también compré un telescopio, claro… para que la vea, ya que la propiedad está en la Luna. En el lado iluminado, eso sí.
Voy a ir preparando el champán, las copas y unas velas… ¡No puedo esperar para verle la cara de alegría y satisfacción cuando le diga! Se va a emocionar… es tan romántica… y estará tan orgullosa de mi decisión.

viernes, 15 de julio de 2011

En la salud y en la enfermedad - Nanim Rekacz


Llegaron al matrimonio enamorados, vírgenes y deseando tener muchos hijos. Cada noche intentaban hacer el amor, pero él era impotente, y ella frígida. Sin embargo, ambos despertaban sudados, relajados y felices. Con el primer embarazo, se sorprendieron. Pero no había sido Dios, ni producto de adulterio: el ADN confirmó la maternidad y la paternidad.
El diagnóstico de sexomia les pareció una solución maravillosa para tener un matrimonio perfecto y una familia numerosa.

Nanim Rekacz

martes, 21 de junio de 2011

Continuidad de los sueños – Nanim Rekacz


Había, de manera inexplicable, encadenamiento de sucesos en mis sueños. Los personajes reaparecían, hilvanándose historias sorprendentes. Durante el día aguardaba ansiosa la hora de dormir, para espiar ese universo paralelo donde una lógica diferente, pura y armoniosa, reunía seres, paisajes, sentimientos.
Una noche la ví. Me ví. Ella me sonrió. Le sonreí. Me sonreí. Cuando nos abrazamos nuestros cuerpos se fundieron.

Soy feliz. Ya no necesito esperar que lleguen las noches.


viernes, 15 de abril de 2011

Esto no es propaganda – Nanim Rekacz


Aquel publicista padecía de pesadillas recurrentes en las cuales el gerente de la empresa acudía a solicitarle creara campañas de limpiadores de baño, jabones en polvo, yogures laxantes, champúes y cremas de enjuague para el cabello, y dentífricos.
Y una y otra vez, en esos sueños, se le ocurrían las mismas publicidades. No lograba elaborar una campaña diferente.
En la realidad, esos sueños espantosos se concretaban, monótonos, repetitivos, agobiantes. Era imposible escapar.
Lo que no sabía es que esas pesadillas las sufren todos los publicistas y que todos ellos, igual que él, no sólo sueñan aproximadamente lo mismo sino que esa es la razón por la que las publicidades de esos productos, sean casi idénticas.

lunes, 7 de marzo de 2011

Creer o no creer – Nanim Rekacz


Cuando el tren fantasma se despojó de su sábana aparecieron —impúdicas— sus aberturas.
El viento —espectral, salvaje, descontrolado— lo penetró por todas ellas, sacudiendo su estructura.
Los silbidos y gemidos se oyeron a kilómetros de distancia.

Los pobladores rezan. Ruegan porque los próximos candidatos cumplan sus promesas electorales y —de una vez por todas— vuelvan a circular los trenes.

viernes, 4 de marzo de 2011

Cronología metafórica - Nanim Rekacz

—¡Cartero! —gritaron desde la calle.
Me asomé, era el de OCA. Abrí la puerta. Había un pájaro muerto junto a la entrada. Pasé sobre el cadáver y caminé hasta la reja. El cartero me dijo que traía una tarjeta de crédito. Firmé el recibo.
Agarré el pájaro de una pata y lo metí en una bolsa. Lo puse en el canasto de residuos.
Abrí el sobre. Contenía muchos formularios y una tarjeta con mi nombre, nuevecita.
Ante mis ojos azorados, los papeles se convirtieron en origami y una grulla salió volando.
No entendí.

jueves, 3 de marzo de 2011

Olvidos de una noche de verano - Nanim Rekacz


Estaba sentado en el porche, tomándome un gin-tonic bien helado. Era una calurosa madrugada de enero.
El OVNI se detuvo con lentitud en el jardín. No sentí angustia, ni sorpresa.
Ellos –tres- descendieron y se acercaron a la casa. Tomaron asiento en las reposeras, previo saludarme con una leve inclinación. Eran parecidos a los humanos, tal vez más menudos y grisáceos.
No dijeron nada, pero entendí que tenían sed y les serví sendos gin-tonic.
Elevamos las copas al cielo, y dije ¡salud!

No recuerdo más nada.
Al despertar, deseé fervientemente que hubiera sido un sueño. Estaba mareado, con resaca y dolor de cabeza. No sé si los cuatro vasos vacíos son la prueba de la visita de los extraterrestres o la causa de mi borrachera.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Mundos interiores – Nanim Rekacz




—¡Qué lindo globo! —exclamé.
Sólo pretendía ser amable con el niño que se sentó a mi lado en el banco de la plaza, junto a una mujer embarazada, que supuse su madre.
—No es un globo —dijo muy serio.
—¿No? ¿Qué es?
—Un planeta de sueños. Los planetas de sueños están habitados del lado de adentro.
—¡Ah! ¡qué interesante! –respondí—, ¿y cómo sabés eso?
Me miró con pena y cierta superioridad.
—Todos los chicos saben. Pero cuando se hacen grandes, lo olvidan —contestó, mirando a la mujer.
Ella asintió. Qué linda historia, pensé. Yo, ¿no la sabía o no lo recordaba? La curiosidad me empujó a seguir conversando.
—Y, ¿cómo se entra al planeta de los sueños? —pregunté.
—Dormido. Cuando despertás, se pincha el globo y los sueños desaparecen.
—¿Y de quién son los sueños de ese globo?
—De mi hermanito —se puso derecho, con orgullo—; está durmiendo en la panza de mamá y yo le cuido sus sueños. Hasta que nazca.

El hermoso globo azul se bamboleaba con la brisa, sostenido por la mano firme del niño.

lunes, 17 de enero de 2011

De no creer – Nanim Rekacz


Las reinterpretaciones de las Profecías Mayas, de Nostradamus, de San Malaquías y del Armagedón, coincidieron. Las religiones, alarmadas, dieron el alerta. Los gurúes y los que escriben horóscopos, reconocieron el hecho de manera contundente.
Desde los druidas a los mazdeístas, desde los pragmáticos liberales a los marxistas, desde Marcelo Tinelli a Julián Assange, todos se hicieron eco de la noticia.
La Convención Mundial de Científicos lo ratificó y los gobernantes dieron sus postreros discursos.
La humanidad se preparó para el Final de los Tiempos.
Menos los cristianos hispanohablantes.
Es que el pronóstico para el Fin del Mundo caía 28 de diciembre.

lunes, 10 de enero de 2011

Riesgos del periodismo – Nanim Rekacz



Como nunca había conocido a un zombie y en la revista donde trabajo me encargaron una nota sobre el tema, decidí solicitar una entrevista a uno de ellos.
El artículo quedó perfecto: recibí felicitaciones del director por el realismo de mis descripciones y la contundencia de los datos. Se convirtió en una de las columnas más comentadas por los lectores. Me postularon para un premio.
Ahora me contrataron de un periódico de zombies y me han pedido que escriba una nota sobre los humanos. No sé si hacer alguna entrevista o apelar a mis recuerdos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Valores invaluables – Nanim Rekacz


La caja de zapatos guardaba en su interior una figurita abrillantada, un cepillo azul de plástico, un rulo rubio atado con una cinta azul, un boleto de colectivo capicúa, una servilleta de papel de un bar, una diadema.
La figurita se había caído del libro de una compañera de primaria, era un incunable, inaccesible al presupuesto de sus padres. La guardaba con culpa.
El cepillo, él único recuerdo de su abuelo fallecido casi desconocido y olvidado en un hospital. Le inspiraba tristeza.
El boleto, cuyas cifras sumadas daban 5… D… D de Damián, su amor imposible adolescente, memorias del amor puro.
La servilleta… de ese bar donde con los ojos en los ojos, dijo sí, y fue a hacer el amor por primera vez. Y única vez con ese hombre que se fue.
El rulo, de su hijo nacido de esa primera y única vez, le traía toda la ternura.
La diadema, un obsequio de su madre, quien la había llevado en su boda, mientras ella era apenas un germen en su vientre. Gloria y agradecimiento.
El incendio hizo cenizas los tesoros fundamentales de Mariana. Nada de eso podía ser cubierto por el seguro. Lloraba, inconsolable, abrazada a su hijo, que le decía que todo iba a estar bien. Que empezarían de nuevo. Que lo importante era estar vivos.

Nanim Rekacz

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Nada está escrito - Nanim Rekacz



Las auténticas Sagradas Escrituras fueron redactadas con tinta invisible, entre líneas. Las palabras legibles se pusieron para confundir a los que saben leer y escribir y por ello se creen voceros del conocimiento.
Sin embargo cualquiera, con sólo abrir las páginas de los Libros, desenfocando la vista y a contraluz, puede con facilidad interpretar el mensaje.
Un mensaje único para cada uno. Intransferible.
Cuando esas personas que han sido ilustradas se encuentran, con sólo mirarse saben que son portadores de una infinitesimal fracción de las verdades del universo y que, entre todas, sostienen lo existido, lo existente y lo por existir.

martes, 28 de diciembre de 2010

Ruidos pesados en el vecindario – Nanim Rekacz


La escuché llegar antes de que transitara frente a mi puerta. La camioneta, con un par de parlantes encima, recorría despacio el barrio. Era la hora de la siesta, pero eso no parecía importarle. Yo estaba regando el jardín, y ya por la esquina empecé a distinguir qué decía la voz de imitador de locutor, que estiraba las vocales y vociferaba como si no supiera que, además, sus palabras serían reproducidas con amplificadores.

–Graaaaaaaaaaaaaan pelea, esta noche, se enfrentaraaaaaaaaaan, en lucha pareja, el Iiiiiiiiindio Huincacheo, el puño implacable de Mendooooza, con Ráaaafaga Beniiiiiiiiiiiiiitez, nokeador de Tucumáaaaaaaaaaan. ¡No se lo pieeeeeerdan! ¡En el Salón Vecinal de Villa Esperaaaanza, a las veinte hoooooras! ¡¡Será un combate i-nol-vi-daaaa-ble!

Se interrumpíó un instante la voz del anunciador y en un enganche preciso, contundente, como un cross a la mandíbula, o a la boca del estómago, o a la conciencia, o a la memoria emotiva, se escuchó aquella canción espléndida de Carlos Toro, con música de Manolo de la Calva, popularizada aquí por Ataque 77, justo en el estribillo, donde dice:

Resistiré para seguir viviendo,
soportaré los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos
resistiré, resistiré.

–No se olviden, –volvió la grabación del anunciado– esta noooooche, la úuuuuuultima pelea del aaaaaño, en el Salón Vecinal, el Iiiiiiiindio Huincaleo y Ráaaaafaga Beniiiiiiiiiiiitez, dos pesos pesados que harán temblar el riiiiiing!

La camioneta se alejaba, reapareció la música…

Resistiré para seguir viviendo
me volveré de hierro
para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
soy como el junco que se dobla
pero siempre sigue en pie
.

Y se perdió a lo lejos…

Seguramente en un rato volverán a pasar –pensé.

Y me preparé para resistir.