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lunes, 17 de octubre de 2011

Hambre - René Avilés Fabila


Desperté con un apetito atroz e inaplazable; me dirigí a la cocina: el refrigerador estaba vacío; de una alacena obtuve un libro con docenas y docenas de sabrosísimas recetas; de inmediato lo herví en la olla a presión y luego puse la mesa dispuesto a darme un suculento banquete con sus páginas.

Sobre el autor: René Avilés Fabila

miércoles, 8 de junio de 2011

El error de Prometeo – René Avilés Fabila


Ahora que el planeta se extingue con rapidez, que la humanidad lo ha destruido, Prometeo observa con aflicción. Ah, si no le hubiera dado el fuego a los hombres, jamás hubieran llegado tan lejos en sus afanes destructivos… Pero de nuevo el castigo de Zeus llega hasta él y espantosos buitres le comen las entrañas. De nada le sirvió la hazaña.

viernes, 6 de mayo de 2011

El vampiro literario - René Avilés Fabila


Las 12 de la noche. La luna estaba oculta tras nubes espesas y entonces la oscuridad aterraba. El vampiro abandonó su féretro en busca de víctimas que le proporcionaran alimento. Se puso su capa negra y avanzó hacia la biblioteca del gran castillo amurallado. Sus pies apenas tocaban el suelo, casi flotaba. Mostrando lo colmillos marfilinos y agudos parecía sonreír. Era un espectáculo macabro que pocos hubieran resistido. Sus ojos rojizos brillaban en la noche y lo conducían hacia sus objetivos.
Ya en la biblioteca, el monstruo infernal prendió la pequeña lámpara del escritorio y sin mayores trámites tomó libros de Cervantes, Shakespeare, Poe, Joyce, Kafka, Proust, Faulner, Hemingway… y se dispuso a beberles la sangre para escribir su novela.

miércoles, 20 de abril de 2011

Diálogo imposible sobre Poe - René Avilés Fabila


Con admiración para  Sergio Gaut vel Hartman

Borges: “La muerte y la locura fueron los símbolos de que ése (Poe) se valió para comunicar su horror de la vida; en sus libros tuvo que simular que vivir es hermoso y que lo atroz es la destrucción de la vida, por obra de la muerte y de la locura”.*
MK: Hoy tendría que visitar a un psiquiatra.
Borges: “Sin la neurosis, el alcohol, la pobreza, la soledad irreparable, no existiría la obra de Poe. Esto creó un mundo imaginario para eludir un mundo real; el mundo que soñó perduraría, el otro es casi un sueño.”**
MK: Insisto, quien redactó esa literatura, como Kafka la suya, requería de tratamiento profesional.
RAF: Estoy de acuerdo, Borges, no así con usted, María: Si Poe se hubiera sometido a tratamiento psicológico, sus días habrían concluido escribiendo Mujercitas de Louise M. Alcott.

***Las palabras de Jorge Luis Borges aparecieron en La Nación,  Buenos Aires, 1949.

René Avilés Fabila

jueves, 7 de abril de 2011

Frankensteiniana - René Avilés Fabila


El señor Gerardo de la Torre fue arrollado por el tren de Cuernavaca. Como es costumbre, trató de pasar primero y no supo calcular la velocidad de la máquina. De su cuerpo despedazado, según informaron médicos del Banco Nacional de Reconstrucción Humana, sobreviven algunos dedos de la mano derecha, la pierna izquierda, y la nariz, hallada lejos del sitio del accidente, aún daba señales respiratorias. Estos órganos fueron conducidos a un refrigerador en donde aguardan ser colocados en otros cuerpos.

René Avilés Fabila

Imagen: Fusilero marino, Diego Rivera.

martes, 5 de abril de 2011

Historia erótica de un McDonald’s - René Avilés Fabila


Luego de una Big Mac, que mucho nos excitó, Alice y yo fuimos a un motel. Algo deben de tener las hamburguesas, dijo ella tocándose los muslos con fiereza, deber ser la cebolla, el tocino o posiblemente la salsa Ketchup. Aguarda, le advertí, no tardaremos en llegar. De lo contrario, tú terminarás antes de tiempo y yo tendré que masturbarme. Aceleré mi Harley-Davidson y pronto estuvimos en una enorme habitación del motel La guarida del León Degenerado, con jacuzzi y cama de agua. Como pudimos, nos desvestimos. En mi caso era complejo: botas, chamarra de cuero, camisa vaquera, cinturón de hebilla de plata, jeans… Ella sólo traía una falda corta, medias negras, una sudadera que precisaba el origen de sus estudios: University of Kansas y una mascada para sujetarse el cabello rubio. Nos abrazamos con fuerza y caímos sobre la cama. La besaba y ella correspondía con fogosidad. Jadeando, preguntó: ¿Qué hago amor? ¡Muévete!, contesté imperioso. Y Alice comenzó a hacer aerobics.

lunes, 4 de abril de 2011

Wells y Einstein - René Avilés Fabila


Aquel científico necesitaba saber qué sucedería si en la máquina del tiempo retrocedía al momento en que sus padres estaban por conocerse e impedir la relación.
Apareció en esa época sin mayores dificultades. Un joven llegaba al pueblo donde el destino le deparaba una esposa. De inmediato supo quién era. No en vano había visto fotografía del álbum familiar. Lo que hizo a continuación fue relativamente sencillo: convencer a su padre de que allí no estaba el futuro, de que mejor fuera a una gran ciudad en busca de fortuna. Y para cerciorarse lo acompañó a la estación de ferrocarril. Se despidieron y mientras desde la ventanilla una mano se agitaba, el riguroso investigador sintió como poco a poco se desvanecía hasta convertirse en nada.