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jueves, 30 de junio de 2011

Exterminios 1 – Ildiko Valeria Nassr


Me he propuesto matar a uno por día.
Esto fue hace una semana y lo voy cumpliendo. Llevo un diario en el que detallo las circunstancias y algunos detalles.
Anoto, además, algunos datos en mi celular. También he sacado algunas fotos, pero los detalles se pierden porque la resolución de mi cámara no es buena.
Casi todos los asesinatos son en mi cama. He decidido no cambiar ni lavar las sábanas. Me gustan las manchas de sangre sobre ellas. Y el olor, es agradable.
Quisiera elevar la cantidad de muertes por día. Me siento frenética y uno por día, me parece insuficiente. No voy a lograr exterminarlos nunca. Sin embargo, debo colocar cámaras para monitorear, porque encontré algunos cadáveres en el baño y en el living.
Mi afán de terminar con ellos es tan grande que temo enfermar.
El asesinato está ejerciendo presión psicológica en mí y ellos siguen reproduciéndose incesantemente.

jueves, 14 de abril de 2011

Al acecho - Ildiko Valeria Nassr


Como una fiera salvaje me anda buscando. Soy más rápida porque mi cuerpo es pequeño y elástico. Pero el cansancio ya nos acomete a los dos. En cualquier momento, va a atraparme y será mi final.


De repente, algo me arrastra hacia la superficie. Unas manos callosas me sacan de mi guarida y tiran el despojo de mi cuerpo al canasto de las carnadas.

He salvado mi vida. Otra será la que atraiga a los peces.

martes, 8 de febrero de 2011

Exterminios 2 - Ildiko Valeria Nassr


La persecución continúa. Quieren exterminarlos a todos. Las patrullas han duplicado sus recorridos. Durante la noche, es peor. Hace meses que no logro conciliar el sueño. Las sirenas y allanamientos son incesantes.
Aunque sólo mi madre lo era, y no tengo la maldición de un apellido que me delate, vivo con miedo. Afortunadamente, mis rasgos son humanos y nada, salvo unos detalles en las orejas, que disimulo con el pelo o con diversos sombreros, delatan mi mitad alienígena.
El gobierno exige la pureza de la raza humana. No quieren a los aliens. Los quieren expulsar. Las masacres son tan terribles que las palabras se enredan en la garganta y no salen para denunciar las barbaridades cometidas en pos del plan gubernamental.
Hoy se llevaron a la vecina.
Los viajes interplanetarios se han suspendido. Hasta nuevo aviso, dicen. Veo cada vez más lejana mi salvación. Espero a mis captores. Los espero sentada en el escalón de mi casa. Sólo entro a casa para asearme. Mi parte alien empieza a consumir a la parte humana. Hace días que apenas como. Mi piel está cambiando de color. No reconozco mis rasgos en el espejo. Cada vez que me cepillo los dientes, veo a una extraña mirándome desde la superficie brillante. Estoy consumiendo cantidades exorbitantes de pastillas rosadas. Empiezo a alucinar.
Alguien llama a mi puerta. Siento que la derrumban. Me han encontrado. Al fin.

martes, 28 de diciembre de 2010

El grito – Ildiko Valeria Nassr


Fue en medio de ese recuerdo cuando escuchó el grito.
Distraída, la mujer trató de identificar el lugar de donde provenía.
Frente al altar, el novio había desaparecido. O, al menos, eso supuso ella. La novia había gritado y todos los demás, en silencio.
No supo de qué se trataba y le preguntó a la anciana que estaba a su lado. Entendió menos.
Luces extrañas circulaban por la iglesia. Hubiera preferido morir. O quedarse absorta en los recuerdos de la tarde pasada con ese hombre, cuyo nombre no quiso saber. Un hombre fuera de este mundo, se le antojó, casi como una epifanía.
Descubrió cierto parecido entre su amante ocasional y el novio, pero todos los hombres se parecen. Al pensar eso, se tranquilizó.
El grito y las luces la instalaron de nuevo en el presente.
Todos como petrificados al reconocer una extraña criatura en ese novio ejemplar. Miró con mayor atención al altar y divisó el monstruo cerca de la novia.
La transformación había sido rápida y repentina.
El barullo comenzó y los comentarios de los invitados y familiares. Todos aterrados. La mujer comprendió, entonces, que siempre se ocultan cosas cuando uno se casa.