Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Daminsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Daminsky. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de junio de 2011

Congelado en el tiempo (Círculo 4) - Carlos Daminsky


Cyberpunk esotek
Las visiones del tecnotarot Inflamaron mis ojos espurios y la conciencia matricial quedó definitivamente corrupta. La iconografía obsoleta se fundía en ríos de lava mercuriales que descendían hacia turbios abismos. Los rayos de energía caótica atravesaban la bóveda artificial mientras yo arrancaba bruscamente los lazos formados por cartílagos semiorgánicos.

Zomtecnolpisis total

Alazne se dio cuenta que el virus Zom había roto el control de su cuerpo reconvertido y ahora, se disponía a acabar con su sistema linfático a través de la metástasis bioartificial. En aquellos momentos tuvo visiones: moléculas azuladas formaban un nuevo mar que le brindaba sus tranquilas aguas. No un cuerpo transhumano, sino uno de carne y hueso. Así que inició el camino de la involución, engañada aunque sabiéndolo.

Simbología neoalquímica

En este atanor concentro todas las tablas con los códigos encriptados de Tagotis. La transformación es un cambio necesario para superar la catástrofe biocelular que acecha a toda forma de vida desde que alguien perturbó una ancestral caverna en la que las advertencias pintadas a la entrada no sirvieron para nada. El mal de la locura aguardaba en la profundidad, entre las tinieblas. Dispuesto a activar el virus.

Y yo me pregunto, ¿me servirán todos estos símbolos? Puede... La alquimia es la llave para la puerta de atrás en caso de catástrofe, sus códices guardan el secreto para contrarrestar una pandemia apocalíptica.

Figurado

Figurado por algún ente informático, mi nacimiento es una monotonía de rutinas que me llevan al parto a través de las rendijas de una carcasa metálica por las que salgo casi como plástico inyectado. Desnudo. Condenado de antemano.

Cabeza seca

Cabeza seca y exprimida por todos los mamones, que me diseccionaron y me instalaron electrodos para chupar de mi sistema neuronal. Pero no sabían que en aquellas ideas está codificado hacia atrás las órdenes para abrir el cielo sintético-divino de unas cosas que están hambrientas de cadenas de realidad cuántica, pues sus boca afiladas comen ahora, antes y después; a la vez, cualquier estructura que se les oponga.

Tan solo hace falta que alguien encuentre esa Idea entre el laberinto de mi cerebro y le de a la tecla de aceptar. No hay prisa. Después, nos vamos a reír un rato.

Anatema impositivo

Silencio de silicato. Las posibilidades se reducen a una pantalla blanca, que de vez en cuando se ilumina con las instrucciones y las leyes. Muy de vez en cuando... No hay párpados, ni ojos. Fueron sustituidos por lentes con diafragmas. Silencio de mierda...

Diablock

Diablock, diablock. El nanopacto fue sellado por estas venas decadentes y por este cuerpo de carne-b. Bafometo, cornudo sintético, fue testigo con su presencia holointegral. Y bien sabías que mi ego de vanidad sería la grieta de ataque entre el hielo. Otro esclavo metabolizado.

Demanufacturado

Esta máquina. Este mundo. Esta línea de montaje. Este silencio humano. Este ruido de chasquidos. Esta marca. Este prototipo. Este fósil. Esta conciencia colmena. Estas palabras muertas.

Locura y círculo

Cuatro palabras en mi limitado vocabulario. Dos de ellas ya se han corrompido. Ante mí un círculo. Dos palabras en mi obsoleto vocabulario. Una de ellas se ha disgregado. Ante mí un círculo. Una palabra en mi arcaico vocabulario, y ya se me ha olvidado. Ante mí un círculo y el mismo, refractario del exoesqueleto blindado.

Marca

Hielo inducido que quema en este frío espacio de conciencia-icono en pruebas. Espero una marca para abrir el puzzle, cuanto antes, de todas estas permutaciones que amenazan con colpasarme. Pero el contador del reloj me induce a la conclusión de fallo colateral. Última marca: 101 años.

No hay caos. No hay orden

No hay caos, no hay orden. Así que no tengo ningún modelo, ni referencia. Solamente algo que me ayuda en el simulacro para que pueda obtener un yo idealizado entre las líneas demostrativas de esta soledad de formas perdidas.

No puedo borrarme aunque lo intente, así que me quedaré con el flujo de preguntas que al rebotar, dan un intento de forma aunque errónea, de lo que hay en cualquier dirección vectorial.

Eso es lo que queda, una realidad jaula.

viernes, 13 de mayo de 2011

Congelado en el tiempo (Círculo 3) - Carlos Daminsky


Portal
Algoritmo a algoritmo
Creó el odio de raíz
Fraude
Simulacro
El último mamón 
Y su sombra termonuclear
Ceguera por razón 
Éxito fácil por necrópolis
Ya no hay vuelta atrás 
Portal de las sombras grabadas

Xenomorfofobia

Te lo dije, amigo. No te fíes de ellos. Primero, aparentemente, vinieron buscando trabajo. Luego nos quitaron a nuestras hembras. Después, empezaron a corromper a nuestra juventud. Y ahora, quieren hacerse con el poder. ¡Esos monstruos! Nos están imitando para suplantarnos. Es el plan que trajeron del espacio exterior. ¡No te dejes embaucar! ¡Muerte a los cabeza de plátano!

Diox: holocausto de palabras

Yo, imperturbable: la plaga os traigo, la paz os doy. A través de las palabras que pronuncio, código disgregador. A, T, G. C. Ahora Todo Gobierno Caerá. Vuestras bases nitrogenadas deben desparecer y vuestro ADN tiene que ser borrado. Corromper a ciertos individuos es muy fácil. Así, que el Agente está ya en marcha. Dispuesto en cualquier rincón, inevitable, para introducirse perniciosamente entre dos cadenas consecutivas de genes.

Causa de alarma

Causa de alarma
fugaz como la explosión
termonuclear
que se engendra
en los ojos muertos
de una maldición 
tan antigua
como las mentiras
de las que estoy hecho.

Recoger
el polvo y la ceniza oscura
aguardar
la hambruna de esta catástrofe
y no saber dónde está
el cielo
sí es que lo hubo.

Corazón
de un punto sin retorno
si en el camino se funde
el osario
de esta perdición
que otorgo
al abrir las manos ruinosas.

Escuchar
el silencio blanco
es la paradoja
en los pasos del páramo
abatiendo
la razón repetidamente
para que no escape
hacia los pozos de alquitrán.

Quedarse
con una negativa ciega
como definitiva sombra compañera
para un mal viaje
hacia la perdición.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Congelado en el tiempo (Círculo 2) - Carlos Daminsky


Matemática zombi, albedo apocalíptico

Uno más uno. La destrucción eleva más allá del cielo escoria y aerosoles. Uno más uno. Todo se reduce a lo mínimo. Los óxidos de nitrógeno en las capas estratoféricas se acumulan y el invierno nuclear ya está aquí. Uno más uno. Es muy simple. Ciudades de hormigón congelado. Hambruna. Una más uno.

Sueños de uranio

4510 millones de años son los que restan para desintegrarme, y mientras quedaré en esta forzada vigilia; quebrada y medio extinta, en la que se corrompe la antigua carne. Te invito a cargar con el peso de esta maldición.

Sintomático

La cosa no iba contigo, eso pensabas hasta que llegó el turno de la mano que lanzó la llamarada del fuego final. Entonces tu indiferencia, ya tarde, se deshizo en trozos. El nuevo caos aterrador de las partículas gamma, eran los gritos del silencio.

Tejedor

¿Puedo comprender lo que hago?¿O simulo que comprendo? ¿Hay algo en mí natural? La sensación de estar impuesto es como el ocaso rojizo, ahora que la luz solar apenas duras unas cuantas horas; cuando el cielo se despeja de cenizas.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Congelado en el tiempo (Círculo 1) - Carlos Daminsky


Quark dulce quark

Todo está perdido. En el silencio, en el tiempo deshecho, la tecnología que nos iba a abrir la nueva era resultó un fracaso absoluto. Es así de triste y de real, o aparentemente real. Porque aquí, en el lugar en el que estoy, existe porque yo existo. O eso sospecho. Porque cada vez que observo, todo esto sigue en pie; sin desvanecerse delante de mi. Un extraño castillo caótico y sin sentido. ¿O no? Y la duda me asalta como una descarga extraña de necedad; al dejar de mirar ese aquí se convierte en mi antagónico, en mi molesto anti-yo. Esto suena ridículo. Después, hago como que sonrío pensando cuál es el final, el último ego. Empiezo a entender el fiasco.

El camino de Finegano. Así he llamado a eso que tengo arriba. La simetría o la inestabilidad. En este escalón tengo la misma energía potencial gravitacional, que en el siguiente, que en el siguiente, que en el... Y después, busco un sistema de coordenadas en el que pueda ser. Intentar robar algo de lo que perdí, pero todo resulta desastroso. Exacto. Porque ese yo, ese ser, es el eterno error de la ignorancia cognitiva.

Fue un encanto extraño ver fondo y cima. Pero la incertidumbre esta al acecho. Y sé que la distorsión, de saberme ahora mismo en este punto, es el espejismo del constituyente fundamental.

Congelado en el tiempo

Negado el tiempo, acepto la eternidad que me congela más allá de la perfecto y lo abstracto. ¿Por qué he llegado hasta aquí? ¿Tenía alternativa? Realmente no. Tengo que existir. Tuve que existir. Tendré que existir. A la vez. Es así. No hay más. Es el ojo continuo de lo que no se puede separar.

Hermético

El camino, no es camino sí se busca. La acción es reacción en el momento en el que me dimensiono sobre lo perdido. La explosión me conduce sin orden, imprevisible. Formas de vida aparentes, con respecto a mi modelo, se cruzan aleatoriamente. Me llamo Hermes. Lo comprendo. Las probabilidades de que esté hecho, son las que otorgo en el océano de las moléculas y en el cementerio de la palabra. A lo que construí, mazo de reconstrucción.

Dimensionando

Parido de improviso en el espacio-tiempo, abandonado en el laberinto limitado de estas dimensiones que me desasocian. Alimento los túneles gusanos que me permitan saltar y volver a reunirme con mi mente.

Axioma euclidiano y crepúsculo de los leptones

Eliana Negredo soñaba: que en el modelo experimental en el que vivía entre hebras de poliéster no cesaba de efectuar mediciones de los puntos que eran su sustancia perdida porque necesitaba reconstruir su cuerpo, prototipo teórico. Pero el axioma euclidiano se lo impedía, y recurrió a la incertidumbre del crepúsculo de los leptones. Fue aún peor, cada medida que tomaba con su supuesta forma, deformaba más el resultado. Así que decidió dejar de soñar y se volvió a integrar en el inicio de la palabra que provenía hacia atrás desde el final y el principio simultáneamente.