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martes, 16 de agosto de 2011

Comunidades ictícolas - Ada Inés Lerner


Frente a los hechos que son de dominio público la Organización de Delfines de Este Lado emitió el COMUNICADO N° 1:

a) promover la reubicación de nuestros asociados y sus familias en peceras de agua mineral saborizadas.
b) Por ser responsables de la catástrofe los humanoides que nos exterminan para su provecho deberán proveernos de lo necesario para nuestra subsistencia, divertimento, prosperidad y procreación responsable.
c) De hecho nos adherimos a las decisiones que se pronuncien desde las Cámaras de nuestros compañeros y vecinos de la comunidad, así provengan de mares, ríos, lagunas, lagos a saber: todo aquel espécimen acuático vertebrado de cuerpo alargado cubierto de escamas, respiración branquial, generación ovípara y con extremidades en forma de aletas aptas para la natación.
d) Una vez que se den a conocer públicamente las decisiones de las Cámaras de Minotauros y Sirenas y sólo de ser necesario emitiremos nuestra posición política.
e) Reglaméntese. 
f) Publíquese 
g) Archívese.

Ada Inés Lerner

viernes, 6 de mayo de 2011

El ataúd usado - Ada Inés Lerner


Después de discurrir largamente, mi hermano Simón decide que no es inconveniente que yo comparta el ataúd con el tío Ismael (fallecido allá lejos y hace tiempo).
—Es notable la diferencia de precio —dice Simón a la familia—: e ínfima la posibilidad de que, con el tiempo, la comunidad sospeche un incesto.
La funeraria (el dueño es gentil) le ha ofrecido cremación y urna por un precio más conveniente y Simón —que ha extraviado los preceptos de la religión— acepta.
A partir de ese treinta de abril comparto una vasija mortuoria con Ismael, judío liberal y viudo de primeras nupcias; se trata de un hombre desconocido para mí; eso es lo que a juicio de Simón evita los comentarios maledicientes y además —aduce— no puede ser atrevida tamaña cercanía con alguien que me lleva casi doscientos años.

martes, 28 de diciembre de 2010

Refugiado - Ada Inés Lerner


Confundidos por el polvo del desierto sus ojos como barcos muertos ya no distinguen el borde del abismo, ni el sendero escarpado, ni esa piedra antigua del animal rastrero que sobrevive casi como él mismo. Huye porque si, ya no pregunta por la libertad posible, no busca la fuente para su sed ni responde por los dioses que lo aturden con su silencio. En el miedo secular que lo inunda, intuye que la sinrazón puede o no estar en la sabana amarillenta y estéril o más allá de una frontera cualquiera, no importa dónde, para él será igual. No oye los gemidos ni los gritos a su alrededor. Su cuerpo es un pájaro pesado y torpe, no recuerda en qué árbol perdió su nido; sólo puede seguir y seguir y tropezar con esqueletos de bestias; no puede caer derrumbado y tampoco puede detener el paso para conmoverse, menos a yacer en paz: el niño que aún gime de sed sobre sus hombros lacerados le exige seguir errando peregrino. Cuando cae, sus huellas ya estaban borradas.

Tomado del blog: http://decuentosypoemas.blogspot.com/