viernes, 8 de abril de 2011

Pisando plutonio - Guillermo Vidal


Se despertó con una sensación extraña: le picaban al menos ocho lugares distintos del cuerpo y se estaba rascando con fruición todos a la vez; debía estar soñando, no había manera de hacerlo al unísono con solo dos manos, se dijo. Pero cuando prendió la luz vio efectivamente las dos manos y… otros tres pares que se colocaron ordenadamente para ser contados y, de inmediato, regresaron a su tarea, rascarse. Era imposible que la contención se rompiera, era imposible que las olas sobrepasaran las defensas, era imposible que toda la red de enfriamiento colapsara y que la radioactividad escapara pero ahí estaba delante de sus ojos lo imposible y lo peor es que la picazón aumentaba y se lamentó de no tener dos pares más de extremidades para rascarse.

Guillermo Vidal

Imagen: "Hesíodo y la Musa", de Gustave Moreau

1 comentario:

  1. Yo, por eso, solo tomo sopa de gárgolas...trato de evitar el plutonio en escabeche...

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