Luego de nadar y zambullirse jugando con la espuma, después de gozar del sol y de que el viento ondee su pelo, mientras canta, la sirena se duerme hamacándose sobre las olas.
La tripulación está en cubierta, sin entender. El timonel acerca el barco con cuidado.
—Es un pescado, vamos a comerlo —dice el contramaestre.
—¡Es una mujer! ¡A violarla! —grita uno de los marineros.
Las opiniones de los hombres se dividen y están a punto de irse a las manos.
—¡Alto! —exclama el capitán.
Las miradas se clavan en él
—Aquí no hay motivo de discusión —declara en tono conciliador—. Sepárense en dos filas.
Tomado del blog Esta que ves
Patricia Nasello
Imagen: "Edipo y la Esfinge", de Gustave Moreau
Agradezco el honor hallarme entre vosotros.
ResponderEliminarPatricia
Muy, muy bueno, Patricia!
ResponderEliminarthyGracias, amigo.
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