sábado, 9 de abril de 2011

Desamparo – Patricia Nasello


Hoy Gonzalo cumple cinco años, pero nadie se lo ha dicho.
Es de noche, está solo, en la casilla donde vive hace frío —aunque él no se dé cuenta—.
Busca una hoja de papel, blanca, de ser posible. Si apareciera una de color también la aceptaría, hasta con un pedazo de diario se conforma.
Descubre una de color madera bajo las papas, sucia de tierra, arrugada, manchada con grasa. A esto le llama tener suerte.
Quita la taza de la mesa y apoya la hoja estirándola lo mejor que puede. Agarra el lápiz naranja, lo encontró en el barro hace un rato.
Lo que dibuje será su amigo, su compañía, piensa.
No se decide. Los perros le dan miedo, gatos no quiere. Un nene chiquito tampoco, tendría que cuidarlo. Las mujeres son un problema: la abuela se murió y su mamá sale todas las noches; vuelve de mañana, cansada, de mal humor, y a pesar de que siempre tiene puestas pinturas de colores lindos sobre la cara hasta enferma parece. Claro que también hay hombres en el mundo, cada tanto aparece alguno por la casilla. A él, ni lo miran.
Doña Amanda es otra cuestión. Una gorda de piel áspera y mirada suavecita que tiene una parte del pelo negro y otra parte blanca y otra anaranjada. Ella es la que todas las noches trae el café con leche pero después se vuelve a su casa y hasta ahora no lo ha invitado.
Gonzalo piensa en Amanda y dibuja una señora. La cara un redondel con rulos, como ella. La boca una raya derecha, nunca la vio sonreír. Un triángulo por vestido. Los pies los hace de cualquier forma pero con las manos es cuidadoso, esas son las únicas manos que lo acarician.
Al dibujo terminado lo guarda bajo la almohada. No es que quiera tenerla encerrada pero ya se sabe como son los grandes, a la primera oportunidad, se escapan.

Tomado del blog Esta que ves

11 comentarios:

  1. Gracias por la publicación amigos!!!!

    ResponderEliminar
  2. Patricia, amiga, creo que se me ha empequeñecido el alma!
    cuanta tristeza y soledad plasmada en tus letras con una puñalada certera: la realidad plena, brutal!
    excelente mujer!!!!
    un beso amiga

    ResponderEliminar
  3. Patricia, excelente historia, muy bien llevada, y del remate qué decir. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. felicidades patricia. buena historia, sencilla y emotiva

    ResponderEliminar
  5. Saludos Patricia. bien narrado, haces una historia sencilla y emotiva. en el ultimo parrafo te falto una "QUE" que en la lectura uno se la agrega.
    felicidades

    ResponderEliminar
  6. saludos patricia. buena historia emotiva

    ResponderEliminar
  7. Escarcha, José Manuel
    Gracias por la constancia de vuestra amistad

    Oscar mtz, muchísimas gracias por dejarme tu impresión.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  8. muy emocional el relato, pero tambien es la realidad que vivien muchos niños

    ResponderEliminar
  9. Ojalá fuera un cuento onírico, delirante, fantástico. Es rigurosamente realista. Será cuestión de mejorar, ojalá sea posible.

    Gracias por comentar Rub!

    ResponderEliminar
  10. Pobre niño. Triste, tu historia. Bien contada.
    Un abrazo, Patricia.

    ResponderEliminar
  11. Gracias por comentar, me alegra que te agrade
    Otro abrazo para vos, Moni.

    ResponderEliminar