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jueves, 12 de mayo de 2011

¿Se imaginan? - Juan Manuel Valitutti


En un agujero en el suelo vivía un hobbit…
El Profesor estudió lo que había escrito en el margen superior de la hoja. “No está mal”, pensó. Pero entonces vio el 1 (uno) con todo y su firma bajo el nombre de ese estudiantillo, que había tenido la desfachatez de entregarle el examen en blanco.
¡Oh, cómo se deprimió! Hizo un bollo con la hoja y la arrojó al cesto, olvidando todo el asunto.
Afortunadamente, cuando corrigió el segundo examen, le subió el ánimo: el alumno en cuestión merecía un 10 (diez).

Acerca de Juan Manuel Valitutti

jueves, 31 de marzo de 2011

Mitología comparada - Juan Manuel Valitutti


Narciso pasaba las horas contemplándose en las aguas de un arroyo. La ninfa Eco había intentado seducirlo y había fracasado, y otro tanto había hecho el joven Ameinias, con igual resultado.
Pero Carmilla no se andaba con vueltas…
Tan pronto experimentó el cruel rechazo, se abalanzó sobre el muchacho y lo mordió en el cuello.
Narciso despidió a la vampiresa con violencia inusitada —se le hacía imperioso retornar al acuífero espejo— y se arrastró hasta la orilla.
Horrorizado, comprobó que el adolescente a quien amaba se había marchado sin dejar rastros.
Entonces tomó la espada… ¡y se dio muerte!

sábado, 18 de diciembre de 2010

Sexagenario - Juan Manuel Valitutti


Fue un superhéroe. Pero su tiempo había pasado. Contempló el antifaz que por tantos años lo había secundado en su tarea de combatir el crimen. Lo sopesó en sus manos con cariño paternal y, finalmente, lo remontó por sobre el barandal que se abismaba a la calle. Los peatones que circulaban por la arteria céntrica atisbaron un destello de carmín descendiendo en la brisa solariega. “Algún niño travieso”, pensaron. Pero interceptaron la prenda, y cuando comprendieron de qué se trataba quedaron enmudecidos. Entonces vieron caer la malla protectora, las armas, ¡y la capa, la capa carmesí de…!
—¡Es el Capitán Carmesí! —Las manos señalaban el balcón del edificio—. ¡Sabremos quién es!
Corrieron. Corrieron, y ocuparon los elevadores y las escaleras, y al rato llegaron los reporteros, con sus ansiosas cámaras.
El ahora sexagenario Capitán contempló el despliegue con una sonrisa nostálgica. “Está hecho”, pensó. Se volvió en el balcón e ingresó a la sala de estar. Las puertas se abrieron de un empellón y el público penetró en el secreto santuario. Las voces de asombro y los aturdidores flashes estallaron al unísono.
—Tiempo al tiempo, muchachos... —El ex Capitán trataba de calmar a la turba—. Contestaré a todas las preguntas que quieran formularme, ¡y hasta firmaré autógrafos!
Un reportero se adelantó e hizo alarmantes señas al Capitán.
Entonces el superhéroe retirado lo entendió…
“¡Demonios!”, pensó. “¡Estoy en bolas!”

lunes, 15 de noviembre de 2010

Realidades - Juan Manuel Valitutti


Mi mujer me dijo: “O nosotros, tus hijos y yo, o lo otro”. Cabe aclarar que, con “lo otro”, mi esposa se refiere a la otra realidad en la que por afición o necedad me sumerjo: un mundo donde los problemas domésticos no existen y donde los placeres son vastos. Aún no me decido, y mientras escribo estas líneas pensando en las realidades en tensión, sé que una puerta se cierra indubitablemente a mis espaldas.

Imagen: The Journey - Green Dragonfly, de sesfitts en deviantArt