
Cuando me aburro voy al supermercado a contar caras. Entre los pasillos abarrotados de artículos las veo pasar como peces en un cardumen. Abstraídas ante el misterio de la relación peso precio, no ven que tienen la mentira al aire y veneno en la mirada. Veneno que me contagian, me energiza, me obliga a actuar. Entonces cuento, pasa la cara número uno, pasa la dos, cuando ha pasado la diez paro de contar. A veces me pongo una pequeña traba, cuento sólo las que pasan con sachets de leche, o compran jamón o vino blanco.
Cuando voy al supermercado porque me aburro siempre llevo una navaja y, escondidos si hace calor, un par de guantes.
Cuando voy al supermercado porque me aburro siempre llevo una navaja y, escondidos si hace calor, un par de guantes.
Sobre la autora: Patricia Nasello
Final sorprendente Patricia, me gustó. Neli :)
ResponderEliminarMe sorprendió mucho este texto tuyo. Un registro muy negro que te desconocía. Me gustó.
ResponderEliminaroriginal, me gusta!!!
ResponderEliminarCualquier cosa puede hacer que en un loco se dispare la locura: un número, un super,...
ResponderEliminarBien contado.
Nélida, Cybr., Titán, Luisa, gracias por la generosidad de vuestros comentarios.
ResponderEliminarNos seguimos leyendo