—El efecto giroscópico de los chuteos de bola —dijo el profesor Crima— incide sobre los resfríos de las adolescentes vírgenes de un modo directamente proporcional a la vectorización de eme acelerada a la trigésima potencia. El efecto colateral de este fenómeno es que los orgasmos resultantes superan la velocidad de la luz por un kilo y tres pancitos.
—Ay, profesor —interpoló Graciela Bitmithe—, usted sabe tanto… ¿Puedo abrasarlo?
—¡Por supuesto, m’hijita.
Dicho y hecho: la alumna abrasó al profesor y lo redujo a cenizas, que luego usó para pagar su inscripción en una iglesia dedicada a ritos tántrico-sincréticos.
repito: ustedes están locos o son de otra dimensión...
ResponderEliminarRepite eso ante una corte, terráqueo 3D... nuestro desmaterializador 7C (siete dimensiones complejas, en tu lengua) dará buena cuenta de tí.
ResponderEliminarAmigos, los saludo pero no los abrazo, por si acaso...
ResponderEliminarAnoche me cargué al Titán, Ogui, despreocúpese. La ofensa ha sido lavada... con birra. Lo que no sé si esa brra roja que toman estos chicos es de fiar... Por ahí lo vemos de nuevo, vivito y coleando, como zombi de cementerio parque. (Esos sí que son zombies de primera, no como los que andan por la Chacarita y no les cuento los que andan por el cementerio judío de Tablada).
ResponderEliminarNo preguntamos cuántos son, porque si lo llegamos a saber nos escondemos!
ResponderEliminarCobardes: le temen a cuerpos descartados...
ResponderEliminarUstedes me decepcionaron; Sergio: en realidad, yo lo cargué a usted...