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domingo, 26 de junio de 2011

Encuentros - Carmen Carrillo


El delgadísimo cuerpo de color índigo yacía sobre el campo. De la cabeza brotaba algo nauseabundo. Algo que parecía ser un cerebro se derretía lentamente en el interior del abultado cráneo fracturado y emergía de éste transformado en una especie de baba violácea y maloliente. (Tal vez no hubiera sido necesario liquidarlo), se repetía una y otra vez al mirar lo que había hecho. (Era necesario. Dejarlo ir sería fallarle a quienes me acogieron como si fuera uno de ellos), pensaba después, sin lograr desembarazarse de aquel sentimiento de culpa. Sólo salió de su perturbación cuando el característico sonido de una nave le anunció que debía retirarse. Sus larguísimas piernas azuladas lo llevaron hasta la nave de sólo tres zancadas. Subió, se ajustó el turbante y regresó a la base libre de remordimientos pues, a final de cuentas, no era su culpa que aquel con quien creció en su planeta de origen se hubiera convertido al cristianismo al emigrar a la Tierra, sabiendo que el único dios verdadero es Alá.

lunes, 16 de mayo de 2011

Infinito - Carmen Carrillo


“Admito que he cometido muchos errores, pero el peor de todos fue inventar esa pendejada del infinito. Es como para ponerme a mí mismo una buena puteda”, pensaba Dios mientras se preguntaba pora qué coño podría servirle la póliza de seguro que adquirió cuando terminó de construir el universo. Obviamente, en las letras chiquitas del contrato decía claramente: esta póliza sólo cubre daños por pérdida total.

Sobre la autora: Carmen Carrillo

lunes, 21 de marzo de 2011

In treatment - Carmen Carrillo


—No estoy seguro... capaz que no soy el indicado— dijo.
El productor lo miró con lástima. No era la primer vez que alguien se acobardaba al hacer casting para ingresar al reality show sobre enfermedades mentales.
—¿No puso en el formulario que cambiaba constantemente de opinión?— preguntó el productor.
—Sí.
—¿Y que no soporta dejar de ser el centro de atención ni por un minuto?
—... sí, sí, lo dije.
—¿No declaró ser propenso a la ira y la irracionalidad cuando la gente no hace lo que usted quiere?
—Sí, debo admitir que también lo puse en el formulario.
—Entonces déjese de joder. Usted es ideal para el siguiente episodio. Firme ahí.
Dios tomó el bolígrafo y firmó sobre la raya con una gran equis.

Sobre la autora: Carmen Carrillo