domingo, 1 de mayo de 2011

Asesino - Juan Romagnoli



Se me apareció de improviso, en un callejón oscuro y solitario. Quedé paralizado. Exigió mi billetera y, como yo no llevaba dinero encima, me apuñaló en el vientre. Me fui cayendo sobre él, mientras me revolvía el puñal. Alcancé a verle, en el cuello (quizás la última imagen que vería en este mundo), una cadenita con un signo de la paz en bronce. Para rematarlo, hundí más el puñal en su vientre y volví a girarlo. Al fin se desplomó. Lo dejé desangrándose en el piso y me llevé la cadenita. Siempre me gustó ese signo.


Tomado de Ficción mínima

No hay comentarios:

Publicar un comentario