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domingo, 25 de septiembre de 2011

Las falanges - Sebastián Chilano


Tocaba el piano en la casa de una amiga cuando no había nadie. Abajo de las teclas encontró oro. Lo metió en la cartera. La amiga la llamó esa noche para decirle que el piano estaba desafinado. Que no volviera por su casa hasta que lo arreglara. Al mes la amiga llamó y dijo que podía volver. Ella dijo que no, que tenía ya su propio piano. Su amiga le preguntó si había levantado las teclas del nuevo piano. Cuando lo hizo, no encontró nada. Pero antes de sacar los dedos, las teclas cayeron y le partieron las falanges. Todas.

Sobre el autor: Sebastián Chilano

martes, 19 de julio de 2011

La apariencia no es sincera - Sebastián Chilano

No sé qué me rompe más las pelotas, si las moscas que me dan vuelta por la cara todo el día o tener que cagar parado y sobre el pasto. La dualidad me tiene podrido. A los estudiosos de la mitología les parezco un ser hermoso. ¿Qué carajo saben los eruditos de mi sufrimiento? ¿Saben que no puedo ir a la playa por la prohibición al ingreso con animales? ¿Que no encuentro dónde sentarme si quiero ir al cine? ¿Que soy puto si un tipo se quiere subir a mi lomo para dar una vuelta? No hay nada que hacer. En mi caso todo está perdido, mi vida es una mierda.
Soy la prueba, mitad hombre, mitad caballo: las cosas a medias no sirven.

lunes, 27 de junio de 2011

Dios - Sebastián Chilano


Un hombre silencioso sentado en una silla, en una sala amplia, lee un libro. La sala está en silencio. El silencio se interrumpe cada vez que el hombre pasa una hoja. La hoja está en blanco y las palabras se escriben a medida que el hombre lee. Cuando el hombre se cansa de leer, sale de la sala y entra en un mundo ruidoso y caótico que le es cada vez más desconocido. Por eso en los últimos años, el hombre silencioso prácticamente no abandona la sala.

Sebastián Chilano

sábado, 4 de junio de 2011

Quiniela – Sebastián Chilano


El viejo siempre juega a la quiniela en la misma agencia. Hace más de 10 años que es, casi, su única salida de casa. Se viste con su pantalón de jogging y una de sus camisas blancas que mitad encaja en el elástico de la cintura y mitad cae suelta en la espalda, en un intento silencioso por ocultar el culo marchito, y camina, entonces, la cuadra y media que lo separa de la quiniela. Eso es a la mañana. Si vuelve a jugar por la tarde, ya no sale. Llama por teléfono, indica su jugada, y al día siguiente paga. Una vez al mes, un poco más, a veces menos, se olvidan de hacerle caso, o se olvidan de pagarle y su rutina se complica. El viejo se queja. Jura que nunca más volverá a jugar. Se queja de la pérdida de respeto. De la falta de moral. Y se va. Ese mismo día camina un poco más, tres cuadras, hasta otra agencia que no lo gusta tanto y hace su jugada. La rabia suele durar un mes. En ese mes se cruza con el vecino dueño de la agencia y lo ignora, con orgullo. Pero llega el día, y él lo sabe antes que nadie, que tiene que ceder y entonces deja de caminar las fatigosas tres cuadras, se queja de la mala suerte y vuelve a su vieja agencia de quiniela, donde lo miman un poco, pero no demasiado, para que no se ofenda ni se pregunte si tanto afecto no es un poco falso.

martes, 24 de mayo de 2011

Apocalipsis - Sebastián Chilano


Dios le pidió a San Pedro que descargara películas para no aburrirse un fin de semana que iba a ser lluvioso. Vieron 2012, Matrix, Armagedón, Hijo del hombre, Terminator (toda la saga) y El día que la tierra se detuvo. El lunes, Dios seguía indignado: "Estos tipos parece que solo se divierten destruyendo el planeta. Ahora van a ver. Los voy a hacer mierda”, dijo. Y todo empezó.

martes, 10 de mayo de 2011

El oficio de tatuar - Sebastian Chilano


No te va a doler, me dice el hombre. Grito cuando la aguja toca la piel, pero el hombre sigue. La aguja traspasa la piel, se mete entre los músculos, llega a la sangre, va al corazón, al cerebro, a los ojos. Veo el infierno. Todos los muertos quieren hablarme. Todos ruegan que los libere. Entonces veo al Diablo. Me veo en sus ojos. Me ataca. Me quema la piel. Pero no me mata. Lentamente me curo y me convierto en el hombre que un día sale de la oficina, deja el maletín sobre la mesa, ojea el libro de tatuajes y se sienta para dejarse marcar, para recordar quién fue y así saber quién es. Viste que no duele, me dice el hombre, Si hasta te quedaste dormido. Me da el espejo para que mire el nigromante tatuado en mi espalda. Es horrible. Es, también, quién realmente soy.

lunes, 9 de mayo de 2011

Hombre en una maceta – Sebastián Chilano


I
Encendí la televisión. Pensaba escribir un cuento, pero el titular “el hilo dental más hot del verano” me robó la dignidad. Furioso, apagué la computadora y salí al balcón. Pero el aroma de mis plantas no logró sacarme de la cabeza el culo perfecto que había visto en el televisor.
II
No suelo regar mis plantas muy seguido pero ellas, por su cuenta, se encargan de crecer y mantenerse fuertes en el ambiente hostil del balcón. Toqué una hoja de mi flor federal, y la hoja rodeó mi mano. El rojo cubrió mis dedos y sonreí. Otra hoja se estiró hacia mi pie. Me agaché, para ver más de cerca. Todas las hojas se acercaron. Y antes de entender qué pasaba, la planta me succionó.
III
El proceso de reducción fue efectivo en sólo 1 milisegundo. En el interior de la planta conocí a mucha gente. Sara, la mujer de la cuál estoy enamorado, me dice que si no fuera que cada tanto llega alguien nuevo uno se olvidaría que está en el interior de la planta, y todos viviríamos como si estuviéramos en el mundo. Ella tiene una teoría: el “mundo” que conocíamos antes también era una planta.
IV
Cada vez me cuesta más recordar que cuando hablan de “terremoto” en otro continente se refieren a que una hoja de la planta se movió y que las inundaciones son consecuencias del riego o la lluvia en el mundo verdadero.
V
Se desmoronó un pedazo de cielo. Una ciudad vecina desapareció en el derrumbe. Pero lo más importantes es que a través del agujero en el cielo se puede ver una imagen blanca. Algunos creen que es una visión de Dios. Otros que es una gran nave extraterrestre. Yo sé que es un parte de la pared blanca de mi balcón. Pero no lo digo porque me acusarían de loco. Para todos, este es el mundo. Y quién sabe, a lo mejor estoy loco.


Sobre el autor: Néstor Sebastián Chilano

miércoles, 20 de abril de 2011

El don - Sebastián Chilano


Lo que menos me gustaba de ella eran sus uñas. Las tenía puntiagudas. Perfectas. Y cada vez que respiraba le crecían un centímetro. O dos, dependiendo de cuán profundo fuera el estertor. Ella pulía sus uñas, y cada vez que lo hacía, se representaba en ellas todo una escena. A veces un presagio. A veces una tragedia. El mundo entraba en el reflejo de sus uñas. Y mi vida también. Mi hermana tenía trece años y mis padres nunca le habían cortado las uñas. De todas partes venían a mirarlas. Las uñas mágicas. Pasen y vean. Algunos se iban contentos. Otros tristes. Algunos lloraban. Otros, de rabia, querían pintárselas. Una noche soñé con tijeras. Soné que alguien le cortaba las uñas mientras ella dormía. Me desperté con la tijera en la mano. Alrededor, y por toda la cama, estaban sus uñas muertas. Ella me miraba. No lloraba. Estaba feliz.

Sebastián Chilano

jueves, 31 de marzo de 2011

Refutador de ciertas propiedades de los espejos - Sebastián Chilano


La realidad demuestra que los espejos no hablan. Que no ocultan universos. Que no son la puerta de entrada a ninguna parte. Y que no esconden monstruos que salen durante la noche para atemorizar a los durmientes. No hay nada excepcional en ellos. Lo único digno de mención, mágico, si se quiere decir, es que tienen la particularidad de envejecer a quién se atreva a mirarse en ellos. Basta hacer la prueba. Mirarse un día. Ese mismo día más tarde. Al día siguiente. Al mes. Al año. Si no existieran los espejos, probablemente el ser humano no envejecería. Y si lo hiciera, al menos no le importaría tanto.

domingo, 27 de marzo de 2011

La broma - Sebastian Chilano


Como músicos eran mediocres. Como compositores, limitados. Eran, ante todo, bromistas. Por eso el bajista electrificó las teclas del órgano, el baterista le cortó las uñas al guitarrista mientras dormía y el guitarrista, en venganza, metió un gato dormido en uno de los tambores de la batería. El recital fue un éxito. El tecladista nunca puso tanta energía en la interpretación como esa noche, el guitarrista, por primera vez en la historia, tocó la guitarra con los dientes durante dos horas y media, y durante todo ese tiempo, el baterista no perdió ni una sola vez el compás.

Sebastian Chilano

miércoles, 16 de marzo de 2011

Fragmentos del Gran Libro de los Nergúmenos – Sebastian Chilano y Esteban Moscarda


1
"Los Nergúmenos, al cumplir 7 años o su equivalente de 3333 días atlánticos salen por primera vez de la ciudad y siguen los cursos de agua que llevan a la superficie del mar. El momento en el cual emergen marca su sexualidad. Si hay luna se convertirán en Nergúmenas, el equivalente humano de las mujeres, si hay sol, Nergúmenos, u hombres. Cuando esta nublado deben esperar otros 3333 días para conocer su sexualidad definitiva.”(…)

2
"Los Nergúmenos tienen 3 cavidades para que les ingrese agua y puedan extraer la cantidad de oxígeno necesario. Su principal problema es que padecen de congestión todos los días de su vida. Para superarla deben meter sus manos por las fosas nasales y extraer todo el moco. Es una práctica por lo general privada, pero cuando los Nergúmenos adquieren una pareja, esta se encarga del aseo nasal.”(…)

3
“El gran dios de los Nergúmenos es Aklhatah, el Océano primordial, el legislador de las aguas, quién hundió la suciedad del mundo hace muchos, muchos años, castigando a los monstruos con “patas”, y creó, a su imagen y semejanza, a los Nergúmenos y a sus ciudades acuáticas. (…) Él les dijo: “vivid en el mar y temed a las criaturas de las playas porque ellas son el mal, la superficie es el terror y el infierno reside en donde haya tierra firme y sucia.” (…)

4
“Los Nergúmenos, cuando mueren, son reciclados. Entregan su cuerpo a los sacerdotes de Hjill, la Muerte, cuya efigie es un rostro de agua negra, para que estos realicen el ritual del Retorno, que consiste en devorar el cadáver con la finalidad de aprovechar su carne, su sangre, su agua y su alma.” (…)

5
“El rito de iniciación para pertenecer al cuerpo de sacerdotes de Hjill es, como en muchas civilizaciones olvidadas y otras no tanto, un viaje. La travesía es larga y dura. Luego de atravesar los bosques manglares, de dormir en el frío de las cuevas submarinas, y de rendir tributo a los gusanos Osedax para poder cruzar su reino sin problemas, los aspirantes llegan a la parte baja de la placa de Nazca. Allí completan el rito. La ciudad se ve inundada de una música ancestral cada vez que uno de los aspirantes alcanza la plenitud. Es una música atemporal, engaña con su dulzura. Dicen que la gente de las playas no escucha esta música, muy por el contrario, su mundo se desestabiliza. Llaman “terremoto” a nuestro rito. Una palabra fea, sin música, así son ellos.” (…)

6
“Aquel que este libre de las ataduras de la existencia que sorba el último trago de la Vida”, dijo Aklhatah a sus discípulos, en el monte Fenixiox. (…)

7
“Al inicio de los tiempos Aklhatah tuvo que derrotar y expulsar a los Osedax de este lugar. El paso de las Eras nos ha permitido vivir en paz. Hoy, durante la época de las Presiones Bajas, los Osedax vienen a intercambiar alimentos. Los Osedax son silenciosos y amables, y nunca exigen más de lo que merecen. Pero, cuando podemos ver sus ojos, algo nos dice que tarde o temprano, intentarán hacernos pagar aquella traición del inicio de los tiempos” (…)

8
“Los Nergúmenos casi no tienen hambre. Se obligan a comer, porque si fuera por ellos evitarían ese incómodo rito. En cambio se desesperan por soñar. Cuando uno de ellos tiene un sueño se lo cuenta primero a sus familiares, luego a los vecinos y finalmente hace una convocatoria al Vexdlal. Los que asisten escuchan extasiados el sueño y añoran dormir y desean con toda la furia también poder soñar algo parecido.” (…)

9
“Los sueños se clasifican por contenido. Los sueños secos hablan de caminar por lugares sin agua, los sueños verdes hablan del sol sobre la superficie del mar. Los sueños recurrentes son los sexuales. Las pesadillas para los Nergúmenos son aquellos sueños referidos a indigestiones y banquetes abundantes” (…)

10
“Y el final vendrá y tendrá tu rostro, Tierra firme, infierno sucio; Caerán lluvias de arena, lava de piel y polvo del mundo de los Humans, los que tienen “Patas”. Este terrible momento nos encontrará unidos con todas las razas Inferiores, los Osedax, los Ictibios, Los Knjines y los Praters, y entonces El Grande nos destinará un paraíso fragante y perfecto para todos. Aún así, deberemos sufrir la furia del mundo, la orgía de las aguas y el último enfrentamiento con nuestros enemigos.” (…)

sábado, 26 de febrero de 2011

Proposición – Sebastián Chilano

Ella, después de mucho renegar, desenchufó la heladera y con un cuchillo removió una capa de hielo que convertía al congelador en una réplica en miniatura de la Antártida, donde, además, tres milanesascongeladas emulaban las instalaciones de la base Marambio.
Él se agachó debajo de la cocina para arreglar la pileta. No sabía nada de plomería, pero era voluntarioso. Y menos sabía de matrimonio, pero al ver a su mujer removiendo el hielo, tuvo un impulso que no pudo reprimir.
Ella dejó de golpear y lo miró. No lo insultó porque sabía que hablaba en serio. En cambio, lloró. Y no de emoción. ¿Cómo se le ocurría proponérselo tirado en el piso de la cocina, con las manos engrasadas, sin remera y tratando de arreglar la pileta?, se quejó ella. ¿Y por qué no? Preguntó él. Sos un animal, gritó ella. Y entonces él se ofendió.

domingo, 9 de enero de 2011

Plagio - Sebastián Chilano


Jonás, muy enojado, buscó a Jesús, ya resucitado, y lo increpó. Sos un copión, le dijo. Jesús no le contestó. Estaba relajado. Como en el vestuario al final de una obra de teatro, ya lo habían bañado, lo habían perfumado, le habían dado la vacuna antitetánica (por los clavos), y él solito se había calzado un pijama estampado con ramas de olivos para, de una buena vez, acostarse a dormir. La indiferencia de Jesús irritó aún más a Jonás. Pero Jonás sabía que la culpa no era del chancho, como se decía por la época en las calles de Judea, sino de quién le da de comer. Así que Jonás buscó a Dios. Cuando lo encontró se quejó ante el con voz amarga. Mi historia ha sido plagiada, le dijo, has vuelto a usar mi argumento: me hiciste pasar tres días en el vientre de la ballena y ahora repetiste la fórmula con Jesús: lo dejaste tres días en el sepulcro y después lo sacaste, creo que no es justo. En su sabiduría infinita, Dios lo miró y le pidió que le nombrara un solo escritor de los pasados y de los por venir que no cayeran en la tentación de repetir una buena idea. Jonás, derrotado, se fue silbando bajito, o masticando bronca, depende de la versión que dio cada evangelista.

Sebastián Chilano